Algunos actuan, otros hablan y pocos piensan.
Yo me limito a observar.

Si muero mañana, no me extrañes, si en vida no lo hiciste, muerta ya no importa.

domingo, 7 de agosto de 2011

Nocturna

Las baldosas frías nos arropan. El polvo flota en el ambiente vetusto. Un vacío de silencio y murmullos ahogados desciende a nuestros pies, en una eterna escalera que aparece como la garganta de una víbora de piedra. Y, nosotros, parecemos dos animalillos escondidos de las miradas, las palabras, las falsas sonrisas. Nos buscamos a tientas, oliéndonos, rozándonos, bebiéndonos insaciablemente.
Entrelazo mis suspiros con tu aliento entrecortado. Me agarro a tu cuerpo como una niña asustada, con miedo a perderte, a que me olvides... sigues agitándote incontenible dentro de mí.
Y tras todas esas ansias nos quedamos así, un minúsculo ovillo en medio de un rellano congelado. Consigues que me relaje rozando mi nuca, recorriendo mis dedos con los tuyos, obviando que mi posición esquiva no sea más que una pose para agradecer tu compañía en mitad de la noche.

No hay comentarios:

Publicar un comentario