Olvidemos las tardes de primavera,
aquellos suspiros perdidos en la espera,
los recuerdos que guardamos en cajas de zapatos,
las sonrisas tibias, y los cálidos abrazos.
Instantáneas color sepia que avivan las cenizas de tu ausencia,
trozos de tu ser vestidos de demencia.
Fragmentos inconclusos de una historia de leyenda;
yo, una Eco vencida por las aguas negras
consumida por los gritos que rasgan las cuevas
sometida a tus palabras que me dañan como una espada
Sí, olvidemos las tardes de una historia inacabada
La tarde que se pone en la espalda de ella
ResponderEliminarla tarde muerta, nació muerta
la tarde que cae despacito, como mecida
-hoja de otoño- por un pequeño viento.
porque hacer poesía es mucho mas que un juego ^^
ResponderEliminarla foto: perfecta